Autoconvocados que dejaron las rutas y están en el Congreso
Se presentó en Diputados la Fundación Barbechando, que impulsará la tarea legislativa.
Mercedes Colombres
LA NACION
"Fuimos de la protesta a la propuesta." Así sintetizan los impulsores de la Fundación Barbechando el por qué del nacimiento de esta organización, cuyo objetivo es instalar los principales temas de interés del sector agropecuario, tanto en el corto como en el largo plazo, en el Congreso de la Nación, y generar leyes en consecuencia.
"No somos de ninguna entidad ni de ninguna bandera política. Somos todos autoconvocados que nos conocimos en las rutas en 2008 y decidimos trabajar acá, porque hay poca presencia del sector en el Congreso. Y queremos debatir los temas que interesan al sector lejos de los prejuicios y desde una perspectiva que busque el bien de toda la sociedad, no sólo del campo, y con un acento especial en los problemas sociales que tiene el país", explicó Alberto Casey, uno de los impulsores de Barbechando.
En este contexto, la fundación comenzó sus actividades con una presentación en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados el martes pasado, con la asistencia de más de 200 productores, donde se debatió sobre "Sustentabilidad agroindustrial: ¿mito o realidad?", contemplando la sustentabilidad desde los puntos de vista económico, ecológico y social.
El primer disertante, Daniel Arroyo, ex viceministro de Desarrollo Social, explicó cómo la creciente marginalidad en el conurbano bonaerense y las regiones pobres del país, como el NOA y el NEA, es consecuencia de la insuficiente creación de oportunidades genuinas en todo el territorio nacional.
Para Arroyo, las dos grandes deudas pendientes del país son los jóvenes que no trabajan ni estudian (cuya cifra oscila entre 500.000 y dos millones de personas, ya que no coinciden las estadísticas oficiales y privadas al respecto), y el acceso a servicios de calidad en educación y salud.
"Esos jóvenes necesitan una oportunidad para insertarse laboralmente. Y por otro lado, tenemos el problema de la calidad de la salud, de la educación, de la alimentación. Acá en el país el problema no es el acceso, sino la calidad de estas cuestiones, que para los que no tienen recursos es deficiente", explicó Arroyo.
Por su lado, el director del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA, Fernando Vilella, remarcó las oportunidades del país como proveedor de alimentos de un mundo que cada día demanda más, y la chance que tiene la agroindustria para contribuir a la solución de los problemas sociales y el achicamiento de la brecha entre ricos y pobres, por su capacidad de generar desarrollo.
"Para poder alimentar a la creciente población mundial, el desafío en los próximos años será aumentar la productividad sin deteriorar el medio ambiente, pero esto es sólo posible con inversiones en tecnología", explicó Vilella.
Finalmente, el consultor Jorge Adámoli destacó que el crecimiento de la producción de ahora en más debe tener en cuenta el cuidado del medio ambiente y los bosques y el respeto a prácticas sustentables como la rotación, que en los últimos años no se respetaron por el avance masivo de la soja.
En el cierre del debate, Ricardo Lákatos, coordinador de Barbechando, destacó como conclusión que es la agroindustria, por sus posibilidades de dispersión geográfica, la única que puede generar empleo, riqueza y mayores condiciones de igualdad en toda la Argentina.
Crecimiento responsable
"Pero no cualquier forma de agroindustria puede lograrlo. El desarrollo del sector debe estar siempre ligado al concepto de sustentabilidad en sus tres planos: social, ambiental y económico. En lo social, para que cada uno pueda buscar su bienestar en condiciones de respeto y dignidad. En lo ambiental, para la preservación y el mejoramiento del ambiente, presente y futuro. En lo económico, porque la generación de utilidad es indispensable como compensación de la innovación y el riesgo, como fuente de inversión y como recurso para la solidaridad", explicó Lákatos.
Por su lado, otro integrante de la fundación, Armando Zabala, destacó: "Queremos que la renta agraria quede en los pueblos para poner freno a la migración del campo a las ciudades, y a la pobreza".
Según sus fundadores, la siguiente meta para los integrantes de Barbechando es integrar a los representantes de la industria vinculada al sector al grupo. "Queremos que ellos también se sumen, porque tenemos que empezar a pensar y trabajar como cadena", destacó Casey.