Somos Bolívar, un pueblo que produce, se muestra, se siente, se respira, se mueve y se ofrece tal como es!!
Fernando L. Alzueta, Presidente de la Sociedad Rural de Bolívar habló en la inauguración de la 83º Exposición Rural, con una pista central colmada de gente y con el sol acompañando esta magnífica jornada, se dirigió al público presente con un discurso cargado de emociones y valoró el trabajo en equipo, la propuesta de la muestra y destacó la participación para la construcción del Bolívar que todos queremos.
DISCURSO COMPLETO
Buenas tardes a todos, hombre y mujeres de buena voluntad que comparten la alegría de celebrar juntos la 83 Exposición de Agricultura, Ganadería, Granja, Industria y Comercio de San Carlos de Bolívar, sin distinción de cargo, raza, credo, género o pensamiento. Bienvenidos al acto de celebrar en paz un encuentro, el número 83 que nos convoca a participar y exponer lo que hacemos el resto del año: nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestro compromiso y nuestra responsabilidad, que pueden verse en cada expositor, auténticos hacedores de la muestra.
Bienvenidos a un nuevo acto inaugural, que se repite cada año, y que cada año es diferente, porque en cada Expo los que preparamos la casa para la bienvenida y los que llegan, nos encontramos con la inquietud, con los temores, con las expectativas de lo que sucederá, y finalmente la Expo llega y pasa y se transforma en recuerdo, pero así, los bolivarenses, los de antes y los de ahora hemos ido construyéndonos en el tiempo, y nos hemos distinguido a lo largo de 83 años por esta fiesta y por la hospitalidad
Y aquí nos encontramos comerciantes, industriales, profesionales, trabajadores, deportistas, artistas, maestros, en especial una felicitación para ellos en su día, periodistas, chacareros, y entre todos hacemos la Expo, nuestra Expo.
Somos Bolívar, un pueblo que produce, se muestra, se siente, se respira, se mueve y se ofrece tal como es. Otro año más de la Expo en Bolívar. De la ciudad y del campo. De nosotros. De lo nuestro. Respetuosamente nuestro. De cada uno de nosotros y en común. Disfrutando de vivir en Bolívar. No incluídos, ni incluyendo. No adoctrinados ni adoctrinando. Integrados, dialogando, trabajando y expresándonos. Y sobre todo sintiéndonos bolivarenses y disfrutándolo.
Como prueba de esta integración y creyendo que las buenas prácticas comienzan por casa, quienes somos hoy responsables de dirigir esta institución hemos propuesto desde el 2008 la creación de una Mesa Agropecuaria Local que desde entonces nos reúne, integrando en ella las diversas miradas que aporta cada entidad representativa del agro en el ámbito local. Convivimos allí Federación Agraria, Cooperativas, Sociedad Rural Argentina, Mujeres Federadas , Sociedad Rural de Bolívar y Productores Autoconvocados.
Somos diferentes y trabajamos desde el disenso para construir acuerdos sólidos que nos permitan hermanarnos en nuestra voluntad de ver desarrollarse el interior productivo, el real, el que comparte cada veterinario cuando sale a la madrugada para partear una vaca en el campo, el que comparte el fumigador que sabe esperar el viento favorable que le permita cuidar el cultivo así como el medioambiente, el que comparte el agrónomo que aconseja la mejor técnica para la conservación del suelo, el que comparte el trabajador rural que repara el alambre, que vigila el molino y que reparte alimento, el que comparte la maestra rural que educa en la escuela de campo, el que comparte quien siembra, cosecha, inverna, cría, ordeña, doma, piala, y que sobre todo espera. Porque la naturaleza en el campo es la suma de sucesivas esperas, con resultados alentadores y de los otros.
Ese es el productor-hacedor de nuestros días, y cada uno de ellos irremplazable en la cadena productiva, que suma tecnología, conocimiento, inversión, trabajo, y que no se rinde ante las adversidades o los maltratos. Estamos hechos de saber esperar y de sumar. No somos un relato ni un discurso, somos productores reales, de carne y hueso. Y somos el resultado de una construcción colectiva que estamos aprendiendo a reconocer y valorar, cada día más diversa y eficiente, en la que vamos integrándonos sin imposiciones, sin avasallamientos, con la firmeza de alcanzar un Bolívar productivo que abrace nuestras diferencias y nos haga ser, mejores productores, pero por sobre todo mejores personas, y ciudadanos más comprometidos.
Estamos participando en la construcción del Bolívar en la que se que reúnen cada una de las entidades de la producción local, tanto agropecuarias, como comerciales, industriales, de servicios y de los trabajadores, hacedores de un futuro en el que la auténtica transformación sea el mirarnos con respeto y sin recelo, valorando cada vez más el aporte del otro como parte indispensable de esa producción y profundizando la confianza que hemos sabido despertar unos en otros.
También queremos hacer saber que la corriente de pensamiento de quienes trabajamos en la Sociedad Rural de Bolívar y a quienes me toca representar como presidente hemos aprendido mucho desde el 2008 hasta hoy, no sólo en participación sino también en compromiso y responsabilidades públicas.
No fuimos nosotros quienes elegimos pelearnos con un gobierno. Por el contrario un gobierno decidió enojarse con nosotros y muy a pesar nuestro. Pero eso nos fortaleció, nos ayudó a reflexionar, y a asumir debates que hasta esa ocasión habíamos eludido o habíamos creído innecesarios ocupados como estábamos en producir cambios sólo en el agro.
Entonces comprendimos que no queremos un cambio, los cambios son pasajeros, son la oportunidad en el corto plazo, nosotros queremos una genuina transformación. Hoy sabemos mucho más sobre nosotros mismos y sobre lo que no queremos. Pero sobre todo sabemos lo que queremos. Este movimiento de productores que supo ponerse al frente de un reclamo también sabe hoy hacerse escuchar en todos los ámbitos de participación local. Aún cuando pensemos diferente o cuando lo que digamos nos coloque en situación incómoda o comprometida. Y en el ámbito local hemos sido escuchados. No me detendré hoy a hablar acerca del ámbito provincial ni nacional porque una vez más sería gritar en el desierto o lo que es peor aún, que mis palabras sean utilizadas para desvirtuar un mensaje que no nos es propio.
Los productores que hoy confían en esta Comisión Directiva tienen la certeza y la garantía de que no nos vamos a arrodillar ni ante la conveniencia, ni ante la comodidad ni ante la frivolidad. Y mucho menos ante los negocios del poder. No somos parte de quienes por un favor o un privilegio venden sus convicciones al mejor postor. No abandonaremos la creatividad ni la producción, porque el que produce, da, ofrece y comparte. Somos lo que compartimos y no lo que dividimos.
Quiero, si me permiten, contarles una breve anécdota. Desde hace un tiempo un grupito de chicos de un club viene a practicar futbol por las tardecitas en las instalaciones de la Rural. Uno de esos días, después de una jornada dura de querer hacernos entender en espacios donde no quieren escucharnos, o tal vez lo que es peor, donde quieren confundirnos, enredarnos, enfrentarnos entre nosotros mismos, después de la lucha, agotados, dos miembros de comisión directiva se fueron a recorrer las instalaciones de la rural. Era de noche y hacía mucho frío. En uno de los galpones se encontraron con los chicos jugando al futbol acompañados de algún padre y algún abuelo. Los chicos se divertían, corrían, son muy pequeños, tienen entre cuatro y seis años. Uno de ellos hizo un gol y todos, chicos y grandes, festejaron. Entonces el chiquitín que hizo el gol corrió y se paró delante de uno de los miembros de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural y le dijo “soy Lautaro” y le tiró los brazos. Y se abrazaron y festejaron. En ese momento miles de discursos, de prejuicios, de desencuentros desaparecieron. Y el abrazo sucedió. Tan simple como eso….. No lo voy a olvidar nunca.
Me permití contárselos porque estas son las pequeñas cosas que suceden todos los días, dentro de esta institución, son las que no se cuentan en la historia oficial ocupados como están en difundir un discurso único. Sin embargo a nosotros, Lautaro nos ayuda a recordar cada día quiénes somos y para qué estamos en este lugar. Por eso hoy no he nombrado cargos, ni autoridades, ni presidentes, me he tomado esa licencia, mi saludo respetuoso es para vos Lautaro.
Nosotros como dirigentes seguiremos pasando, somos meros intérpretes y organizadores del espíritu de una institución. Y deseamos que sientan que hoy nuestra casa que se ve repleta de visitantes está abierta para quienes así lo deseen todos los días del año, dispuesta a recibir iniciativas, deseos, proyectos. Todos ellos con la única alternativa de que se acepte el debate y la diferencia de opiniones hasta alcanzar su concreción.
Nos gusta trabajar en equipo y poner en duda las propuestas. Y nos gusta trabajar con alegría, asumiendo los costos de los errores que cometemos con nombre y apellido, no desde el anonimato. Tal vez por eso, porque es así de simple, cueste comprenderlo, pero estamos seguros de que cada uno de los que participan en nuestra fiesta pueden también disfrutar como nosotros de ese espíritu de entusiasmo que se contagia y que compartimos. Ese es el espíritu inconfundible de los colaboradores de la rural que hacen esta fiesta, ese espíritu no puede robarse, tomarse prestado o comprarse.
Podrán usar nuestro nombre, podrán usar nuestro esfuerzo, pero la simpleza de disfrutar de lo que se hace por el sólo placer de hacerlo, sin intereses personales ni mezquinos, es imposible de imitar ni de comprar. Somos lo que hacemos con alegría y nos da mucho placer hacerlo.
Gracias por compartirlo con nosotros. Bolívar, tu muestra, nuestro orgullo!!!!!!!!